• El intercambio de personas

    La cooperación por el intercambio de personas se basa en asignaciones de cooperantes en proyectos de desarrollo del Sur. Es una forma de cooperación en la cual ni el dinero ni la tecnología son prioritarios, sino el encuentro, el intercambio y el aprendizaje mutuo entre seres humanos del Norte y del Sur. Juntos trabajan para mejorar las condiciones de vida en los países del Sur.

    http://www.unite-ch.org/es/valores-basicos
  • VALOR AGREGADO

    La cooperación por el intercambio de personas genera con medidas adecuadas un impacto directo en el desarrollo en beneficio de la población desfavorecida en el Sur. Esta forma específica de cooperación contribuye a la vez para una Suiza humanitaria, comprometida y abierta al mundo.

    http://www.unite-ch.org/es/valor-agregado
  • Asociación

    Desde hace 50 años Unité, Asociación Suiza para el intercambio de personas en la cooperación internacional, se compromete a que la calidad de las asignaciones de los cooperantes se fortalezca, estableciendo estándares, ejecutando evaluaciones y estudios, así como brindando apoyo y la formación continua en favor de sus 22 organizaciones miembros.

    http://www.unite-ch.org/es/asociacion

Actualidades

Chico Withaker en el FSM de Tunes

Foto: Sergio Ferrari

Los interrogantes que flotaban sobre el futuro del movimiento altermundialista luego del último Foro Social Mundial (FSM) de Quebec de agosto del 2016 parecen comenzar a decodificarse. El Colectivo Brasilero del FSM 2018 acaba de ratificar su decisión de convocar en el campus universitario de la Universidad Federal del Estado de Bahía, en la ciudad de Salvador, a un evento mundial temático entre el 13 y 17 de marzo del año próximo.

Por Sergio Ferrari* 

Propone que el tema central del mismo incluya los Pueblos, Territorios y Movimientos en Resistencia. Y según un comunicado público de inicios de junio, reconoce que “las frases que impregnaron nuestros debates” en estos meses, como posibles lemas fueron: *Resistir es Crear, Resistir para Transformar*; “Resistir es Crear y Transformar, Resistir es Necesario* y, “Resistir es Crear, Existir y Transformar”.

Dicho Colectivo reúne ya una centena de organizaciones y “sigue en crecimiento”. Y será gestionado por un Grupo Facilitador compuesto por 20 miembros, representantes de “organizaciones y movimientos sociales bahianos, de entidades brasileras presentes en el Consejo Internacional y de organizaciones y movimientos de dimensión nacional representativas de la diversidad de las luchas”.

Saliendo al cruce de toda crítica sobre una eventual manipulación político-coyuntural de la convocatoria bahiana, los organizadores recuerdan que, si bien 2018 será un año electoral en el país sudamericano, la autonomía de la sociedad civil está asegurada.

A pesar de los comicios nacionales del 7 de octubre del 2018, “la autonomía de los movimientos sociales” que participan de la convocatoria, “será preservada, en consonancia con la Carta de Principios del FSM” (documento fundante de referencia de 14 puntos de junio del 2001), ratifica el Colectivo Bahiano. Quien anticipa que en conjunto con el Consejo Internacional se busca la participación amplia de los movimientos sociales de los diferentes continentes.

Visión de uno de los “fundadores”

En un texto recién enviado al Consejo Internacional para su discusión, Francisco Chico Whitaker, uno de los fundadores del Foro Social Mundial afirma que esta convocatoria “es una prueba de la voluntad de movilización planetaria para superar el capitalismo a pesar de su avance avasallador en el proceso de globalización de la economía”.

Y recuerda que doce años después de la caída del Muro de Berlín (noviembre 1989), la convocatoria del primer evento del FSM en Porto Alegre en enero del 2001, vino a confrontar el pensamiento único que pretendía vender la idea que “fuera del mercado no hay alternativa”. Tuvo un impacto simbólico y de comunicación extraordinaria porque “organizamos este evento a favor de Otro Mundo Posible, en la misma fecha y en paralelo al Foro Económico de Davis”, recuerda Whitaker en entrevista con este corresponsal.

Los actuales desafíos de los movimientos sociales brasileros – y partidos de oposición- son extremadamente semejantes a los de los movimientos y partidos de izquierda en otras regiones del mundo, en especial en América Latina, pero también en el propio hemisferio norte, asegura Whitaker. Para quien el proyecto de Trump en Estados Unidos, es “solo un ejemplo contundente de lo que sucede en muchos otros lugares, con el crecimiento del fascismo, la xenofobia, y las propuestas de derecha”. Por tanto, es “extremadamente importante un encuentro mundial de militantes promotores de acciones de resistencia para intercambiar experiencias y articular nuevas alianzas”, subraya.

Clarificar conceptos y estrategias

Para el Premio Nobel Alternativo 2006, dos aspectos adquieren una importancia esencial en esta fase de la convocatoria del evento de Salvador de Bahía en 2018:  la naturaleza misma del Foro, así como los desafíos actuales y futuros del Consejo Internacional, en tanto instancia facilitadora.

La propuesta bahiana, según Whitaker, se sitúa dentro de la “intuición de un nuevo tipo de Foro Social: los Temáticos”. Que tienen como punto de partida como los demás foros (locales, regionales, nacionales) su carácter de “espacio abierto”, creado de abajo hacia arriba por Comités Facilitadores y por tanto con actividades auto-gestionadas.

En verdad, reflexiona con optimismo, “constatamos que al enfocarse en luchas precisas se llega más directamente a propuestas concretas y articulaciones de acciones”. Por otra parte, los Foros Temáticos, “tienen otra ventaja: nada impide que la gente regrese a sus lugares/regiones/países con rumbos comunes trazados, incluso con Declaraciones Finales”. Sin por ello entrar en contradicción con la Carta de Principios que no autoriza ese tipo de declaraciones cuando se trata de un FSM, general o global.

Nada impide, subraya Chico Whitaker, que este tipo de eventos como el que se convoca en Bahía en marzo del 2018 sea denominado de *mundial* y todos los Foros Sociales son ya internacionales. Y anticipa que es en esta perspectiva y con esta visión que se convocará en noviembre del presente año un Foro Social Mundial Temático Antinuclear en París, Francia.

La multiplicación de Foros Temáticos Mundiales sería un buen método para “apoyar la expansión y la interconexión de todos los otros tipos de foros, en la construcción de grandes redes planetarias necesarias para confrontar eficazmente al monstruo capitalista mundial”, enfatiza Whitaker continuando con su reflexión.

Un camino viable, además, para destrabar el proceso del FSM. “Constatamos que se corre el riesgo con eventos mundiales generales -no temáticos- de caer en un cierto vaciamiento de contenidos, la repetición de *más de lo mismo*, es decir, una cierta burocratización del proceso”, advierte.

La redefinición funcional

La adopción de la estrategia de os Foros Sociales Mundiales Temáticos, “podría ser también un buen mecanismo para resolver en parte el gran problema de la crisis interna que vive hoy el Consejo Internacional del FSM”.

Creado luego del 1er foro de Porto Alegre en el 2001, el Consejo, considerado una instancia de facilitación – y no de dirección o de conducción-  desde hace algunos años vive una parálisis creciente.

En su último encuentro de enero pasado en Porto Alegre solo participaron unos 30 representantes, sobre un total de 170 que lo integran, constata Whitaker. Quien en 2015 en Tunes había propuesto, de forma casi provocadora, desintegrar el Consejo Internacional, al que consideraba ya entonces un “elefante pesado” de poca operatividad y casi ninguna capacidad de reacción/proposición.

En esa perspectiva de “racionalidad”, propone Whitaker, dicho Consejo podría reunirse una sola vez por año, durante una semana, para profundizar análisis de coyuntura y proponer nuevos caminos para enfrentar al neoliberalismo. Podrían participar todos los facilitadores de los distintos tipos de foros en el marco del FSM, que se siguen realizando en distintas regiones y con diversas temáticas, “al servicio de la construcción de otro mundo posible”.

Y en el marco de esa reflexión animada, de contenidos, representativa de dinámicas realmente existentes, “se vea necesario y útil, se podría evaluar la realización de un gran Foro Social Mundial abierto a todas las temáticas, para alimentar la esperanza de todos”, sugiere el intelectual y militante antinuclear brasilero.

Revolución de formas; reconceptualización de instancias de las iniciativas altermundialistas… La propuesta de reconceptualización de Chico Whitaker no se detiene solo en formas y funciones. Sino también en simbologías: “¿Por qué no imaginar una primera reunión de ese nuevo tipo de Consejo Internacional, ya en enero del 2018, en paralelo nuevamente al Foro de Davos en una ciudad como Porto Alegre?”, concluye interrogándose.

*Sergio Ferrari en colaboración con E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria, activamente presente desde 2001 en el proceso del Foro Social Mundial

Photo: SECOYA

Luego de 6 años y medio de vivir en la Amazonia brasilera y de trabajar con las comunidades autóctonas Yanomami, Sylvie Petter inició en abril del año en curso una nueva etapa de su trabajo al servicio de la organización local Secoya que tiene su sede en Manaos. Como cooper-actriz de E-CHANGER y con el apoyo de la organización solidaria helvética Novo Movimento, la enfermera suiza seguirá impulsando-reforzando-coordinando el Programa de Educación en Salud en el periodo 2017-2018.

Por Sergio Ferrari*

“Un proyecto que en esta nueva fase es más desafiante y exigente que nunca”, enfatiza Sylvie Petter. No solo se trata de mejorar la prevención de la población autóctona en el área de la salud sino también de dar un salto hacia adelante en la formación política de la misma. Es decir, promover una mayor apropiación de las comunidades de su lucha a favor de la salud y un espíritu más crítico. Reforzar las sinergias y la integración de dichas comunidades en iniciativas más globales de los pueblos indígenas a nivel regional y nacional.

Desafíos mayores dado el escenario geográfico condicionado por las distancias enormes. Para llegar a los municipios más cercanos donde trabaja la SECOYA, es necesario un día entero de navegación en un gran barco por el Río Negro. Santa Isabel do Rio Negro, municipalidad donde se sitúa la sede operativa, está a tres días de barco. Y luego, varios días con embarcaciones más pequeñas para llegar a una quincena de comunidades. El pueblo Yanomami, al que apoyamos, totaliza 26.600 personas distribuidas en una superficie igual al doble de Suiza, explica Sylvie Petter iniciando esta entrevista exclusiva.

P: Luego de estos años de vivir en Manaos y de viajar permanentemente a las comunidades, ¿qué es lo que la motiva para continuar en este proyecto?

Hay varias razones. La primera, el deterioro evidente de la situación global de Brasil a partir del golpe institucional y de la llegada al Gobierno del actual presidente Michel Temer en mayo del 2016. La situación de los yanomamis, en el plano de la salud, por ejemplo, transita una degradación acelerada. Y aunque antes no era óptima, ahora es desastrosa. La tasa de mortalidad aumenta rápidamente. Otro argumento para continuar con el trabajo en la Amazonia, es que mi organización coparte, la SECOYA no está totalmente estabilizada, y se confronta a una fragilidad objetiva. En algún momento, el año pasado, existieron incluso dudas sobre si se podría continuar a existir. Y por último, en el plano personal: es difícil desentenderse de esta situación y regresar a vivir a Suiza en un momento, justamente, en que las necesidades de la población yanomami son mayores.

Comunidades fragilizadas

P: Se refiere a un retroceso acelerado de la situación de las comunidades yanomami desde que se produjo el golpe institucional…

A nivel de salud es objetivo. Crecen las epidemias, se multiplica la mortalidad. Por ejemplo, a nivel infantil, diversos estudios indican que en tierra Yanomami es 7 veces mayor que la media nacional. Así mismo, el impacto de la malaria llega a niveles inimaginables apenas algunos años atrás. Las medidas positivas que se habían dado para prevenirla no fueron retomadas por el actual Gobierno.

P: ¿La población autóctona está ahora más fragilizada?

En efecto. Se constata una mayor vulnerabilidad, sobre todo en cuanto a los derechos a la salud y a la educación; en cuanto a la demarcación de las tierras y territorios indígenas etc. Un ejemplo significativo: a la Fundación Nacional del Indígena (FUNAI), que es el ente que debe velar por los pueblos autóctonos, se le cortó un 40% su presupuesto que ya se venía reduciendo desde el 2009 en adelante. Todo esto agravado por el Proyecto de Modificación Constitucional 55 que busca congelar los gastos públicos para los próximos 20 años. La nominación del pastor evangélico Antônio Fernandes Toninho Costa a la presidencia de la FUNAI y de un general del ejército a la cabeza del sector de promoción de desarrollo responde a los intereses de la bancada ruralista del parlamento (grandes propietarios rurales) y su objetivo de obstruir las vías legales para el reconocimiento de las tierras indígenas.  Lo que refuerza el programa de aceleración de crecimiento (PAC) en la Amazonia, es decir los mega proyectos que no tienen en cuenta la sustentabilidad ecológica y social. Todo esto en detrimento de la población autóctona.

Defender los derechos adquiridos

P: ¿Cuáles son los ejes del trabajo en el área salud?

La promoción de la salud de parte de los agentes multiplicadores Yanomami, busca disminuir la malnutrición infantil integrando actores de las propias comunidades -maestros, líderes, mujeres. Así como la valorización de las formas tradicionales de gestión del territorio y soberanía alimentaria. Promover medidas de limpieza comunitaria y la implementación de sistemas de purificación del agua. Intentamos también reforzar las capacidades de las comunidades a defender sus derechos de salud, al acceso al agua potable y a exigir políticas públicas que respeten su cultura y derechos en tanto pueblo originario.

P: ¿Y en cuanto a las prioridades de la SECOYA para los próximos años?

La situación actual nos fuerza a un objetivo esencial: hacer todo lo posible para que los indígenas no pierdan los derechos adquiridos. Los nuevos proyectos van en la dirección de reforzar la conciencia crítica de los Yanomami; formar agentes multiplicadores interculturales para la defensa de sus derechos y reforzar las redes con diversos actores. Más que todo un trabajo de desarrollo de la conciencia política en el sentido más amplio del término. Los últimos años fuimos actores y testigos. Quisiéramos en el futuro próximo acompañar a las comunidades en su lucha, su denuncia y sus pasos para integrarse más activamente en el movimiento indígena a nivel nacional.

P: ¿La principal razón de esa débil conciencia?

A diferencia de otros pueblos indígenas que tienen contacto desde hace 300 o incluso 400 años, las relaciones de los Yanomamis con la sociedad brasilera son relativamente recientes, de no más de 60 años. Trabajamos incluso con una comunidad que viene de Venezuela y que no hace ni 3 años que se ha abierto al contacto. Eso influye para que sean influenciables a los diversos juegos políticos y tengan problemas para tomar decisiones consensuales y coherentes. Fundamentalmente por falta de conocimiento y comprensión de lo que está en juego y por no conocer el funcionamiento de las instituciones y del poder público. Además, en la cultura yanomami es difícil tener la visión de la unión de todo el pueblo. Son poblaciones y clanes que funcionan como núcleos separados.

P: ¿Luego de más de 6 años de trabajo en ese medio, se constatan avances en el área de salud?

Hemos avanzado mucho en la prevención. Lo que es limpieza ambiental; lo que se refiere a la purificación del agua. Hemos logrado instalar sistemas de tratamiento de agua con buenos resultados. Y los agentes indígenas de salud han integrado que la prevención es más importante que la mera distribución de medicamentos. Se ve una evolución en la conciencia de confrontar los factores que producen las enfermedades. Sin embargo, se vuelve a agravar el impacto de la malaria, sin que las autoridades respondan a la gravedad de la situación. Eso va más más allá de lo que podamos aportar nosotros desde la SECOYA.

Dos mundos, dos conceptos del tiempo

P: Si tuviera que identificar su principal frustración, o limitación personal ….

Lo que más me golpea es la concepción diferente del tiempo. En la cultura yanomami existe solo el presente. No es siempre fácil para mí vivir el día al día. Incluso no es fácil, a veces, promover los programas de prevención, que incorporan el hoy y el mañana, sin olvidar lo que se vivía ayer. Hice un paso delante de aprendizaje en los viajes al terreno. Partimos, pero no sabemos cuándo llegamos. Todo puede cambiar de un momento a otro, sea por condiciones climáticas, por cuestiones técnicas de las embarcaciones, por razones logísticas. Es esencial aprender a aceptar eso como realidad; sin estresarse porque el estrés, en esa realidad, no aporta nada.

P En este contexto cultural tan particular, y en un marco político como el que atraviesa Brasil, ¿cuál es el rol, cuáles son las prioridades de la cooperación y la solidaridad?

La solidaridad es esencial, sobre todo en este momento políticamente tan difícil. En el mundo de la cooperación, en el norte, la tendencia es exigir a las contrapartes en el sur objetivos muy claros y la medición de resultados, los impactos cuantificables etc. No siempre en el trabajo con las comunidades indígenas podemos responder a esas exigencias de medida de impacto. Por eso debe desarrollarse un paradigma de cooperación realmente solidario y comprensivo. Que comprenda que nuestro rol es el de acompañar el camino de los Yanomami, a sus ritmos. Incluso aceptar que las comunidades pueden a veces tomar decisiones que nos pueden llamar la atención o con las que no estamos de acuerdo. Debemos aceptar el derecho que tienen al error. El derecho a buscarse. Estamos con ellos acompañando y debemos responderles cuando nos solicitan una opinión u orientación. Pero no es aceptable imponer nuestras miradas que son culturalmente diferentes. No cabe, tampoco, diseñar proyectos que son el resultado de nuestros análisis teóricos en tanto europeos. Para ser solidarios debemos apropiarnos y vivir muy a fondo la verdadera esencia de la interculturalidad. Y respetar profundamente, por ejemplo, las diferencias conceptuales en las nociones del tiempo…

*en colaboración con E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria y Novo Movimento, organización helvética de solidaridad con los movimientos sociales brasileros

 

Aja Diggelmann con copartes de la
Marcha Mundial de Mujeres de Burkina Faso

De Berna a Ouagadougou…de Suiza a Burkina Faso. Un “viaje” profesional y existencial tan profundo como significativo, como lo confiesa la antropóloga helvética Aja Diggelmann, quien desde noviembre de 2015 trabaja en ese país africano como cooper-actriz de la ONG INTERCAMBIAR (E-CHANGER). Coordina las actividades de comunicación y refuerza el área de gestión de proyectos de la Marcha Mundial de Mujeres /Acción Nacional de Burkina Faso (MMM/ANBF). Entrevista.

Por Sergio Ferrari

P: ¿Hay paralelismos entre el trabajo que realizaba en Suiza antes de partir, en un Centro para Inmigrantes, y su actual compromiso con la Marcha Mundial de Mujeres en Burkina Faso?

Aja Diggelmann (AD): Hay elementos comunes en cuanto a mis valores éticos y personales para realizar una y otra tarea. Dos trabajos muy diferentes, pero con motivaciones profundas semejantes.

P: ¿Cuáles son los ejes del trabajo de la Marcha Mundial de Mujeres en Burkina?

AD: Promovemos varios proyectos. Uno de los más importantes en la actualidad, que cuenta con el apoyo de Oxfam Quebec es el apoyo a las mujeres restauradoras de la calle. Son mujeres que tienen pequeños restaurants con capacidad para atender una decena de personas. Participan 21 mujeres y les aseguramos la formación en diversas áreas, por ejemplo, para la elaboración de un plan de gestión. Tratamos que mejoren la oferta del servicio, que aseguren la calidad de la relación con los empleados e incluimos también a sus maridos. A nivel más global, acabamos de elaborar un Plan Estratégico a cinco años que se basa en la lucha contra la pobreza; contra la violencia a las mujeres; a favor del desarrollo organizativo etc. Promovemos cursos en las escuelas sobre sexualidad y planificación familiar. Impulsamos también una serie de sinergias con otras organizaciones, sean femeninas o no, en todo Burkina Faso, para que la temática de género esté presente en diferentes sectores y actividades de la sociedad civil.

P: ¿Y en lo que concierne a sus tareas específicas?

AD: Tuve la responsabilidad de elaborar la propuesta del Programa de Comunicación, del nuevo Plan Estratégico. Coordino un grupo mixto e interdisciplinario de cinco personas que me acompañan en la reflexión y la definición de los contenidos. Promoví un sitio web para la MMM/Burkina Faso (http://ammfbf.wixsite.com/mmf-anbf ) del cual me ocupo al igual que el Facebook y las redes sociales. En el marco del proyecto de restauradoras de la calle, me ocupé de elaborar una propuesta de seguimiento. Es decir, realizo un trabajo muy variado en la comunicación, en el reforzamiento institucional y en la conceptualización de la gestión de proyectos. Todo en una relación de intercambio permanente con mis colegas del equipo.

P: ¿Una visión horizontal de la cooperación?

AD: En efecto.  Los primeros cuatro meses solo me limité a escuchar, observar, comprender las dinámicas internas. Luego comencé, poco a poco, a actuar y sugerir. Tal vez mi principal aporte es el de romper un estereotipo  que existe y es real sobre la cooperación europea (y norte, en general), que se aplica de forma verticalista y a veces impositiva. Rechazo esta forma de ver y concebir la cooperación.

P: ¿Cuál piensa que es el principal aporte de este tipo de cooperación especialmente personalizada? 

AD: Sin duda, la tranquilidad de tener como mínimo un contrato de 3 años, facilita enormemente el proceso para aterrizar, “aculturarse” y habituarse a un nuevo marco de vida y de trabajo. Sin tener la ansiedad de deber intervenir aceleradamente en el equipo, con el riesgo de equivocarse. Hay que pensar que los ritmos africanos integran otras categorías temporales, más lentas desde la perspectiva productivista europea. Otro elemento clave es el concepto de INTERCAMBIAR– como su nombre lo indica- sobre el tipo de cooperación: de intercambio, horizontal, y sin transferencias o imposiciones verticales. Es clave también que las contrapartes pueden elegir la persona que necesitan realmente para su trabajo y para el equipo. Escuchar la opinión de la coparte; tenerla en cuenta; integrarla desde el principio en la elección del cooper-actor o la cooper-actriz es esencial. Si no se corre el riesgo de fracasos por expectativas desmedidas de una u otra parte. O bien porque el recurso humano que viene de Suiza no corresponde plenamente a las necesidades de la organización local. Todos esos aspectos hacen la diferencia. Definen un paradigma de cooperación solidaria con rostro humano con el cual me identifico plenamente.

P: Una reflexión final…

AD: Estoy totalmente persuadida que, en mi trabajo y mi vida en Burkina Faso, recibo mucho más de lo que doy. Que aprendo mucho más de lo que aporto.